La cirugía ortognática no es un tratamiento aislado: es una fase dentro de un proceso que empieza con la ortodoncia y termina con ella. Y hay una parte de ese proceso de la que se habla poco y que condiciona bastante cómo se vive: las semanas de recuperación.
Durante esos días la boca está inflamada, dolorida y difícil de limpiar justo cuando más falta hace hacerlo bien. Estas son las pautas generales que solemos repasar con nuestros pacientes. Las indicaciones concretas de tu caso te las da tu cirujano, y prevalecen siempre sobre cualquier guía general.
Los primeros días
La inflamación alcanza su punto máximo alrededor del segundo o tercer día y a partir de ahí empieza a bajar. Es lo esperable, aunque en ese momento no lo parezca. En esa fase ayuda:
- Frío local los primeros días, en intervalos y sin aplicarlo directamente sobre la piel
- Dormir con la cabecera elevada, que reduce la sensación de congestión al despertar
- Reposo relativo: caminar sí, esfuerzo físico no
- Tomar la medicación pautada a sus horas, sin esperar a que aparezca el dolor
La higiene, que es la parte delicada
Cepillarse cuesta y da miedo, y es precisamente cuando peor se toleraría una infección. Algunas pautas que funcionan:
- Cepillo quirúrgico o de cerdas extrasuaves. Movimientos cortos y sin presión. Las zonas alejadas de la herida se pueden cepillar con normalidad desde el principio.
- Colutorio sin alcohol, si tu cirujano lo ha indicado y en la concentración que te haya dicho. El alcohol irrita y reseca los tejidos en recuperación.
- Enjuagues suaves. Nada de enjuagar con fuerza los primeros días: puede interferir en la cicatrización.
- Irrigador a baja potencia, y solo cuando te autoricen a usarlo.
- Labios hidratados. Se agrietan con facilidad por la sequedad y por la tensión de la zona.
La alimentación, por fases
La progresión habitual va de líquido a blando y de ahí a la dieta normal, y el ritmo lo marca tu cirujano. Dos ideas que ayudan más de lo que parece:
- Cuidar el aporte de proteína y de líquidos. En esas semanas se come poco y mal, y la cicatrización necesita nutrientes.
- Comer varias veces al día en cantidades pequeñas, que se tolera mucho mejor que intentar mantener las comidas de siempre.
Conviene evitar durante el periodo que te indiquen los alimentos duros, crujientes o muy calientes, y también el tabaco y el alcohol, que retrasan la cicatrización.
Qué es normal y qué conviene consultar
Es normal la inflamación, los hematomas, la sensación de acorchamiento en labios o mentón —que se recupera de forma gradual— y la dificultad para abrir la boca las primeras semanas.
Conviene llamar a la clínica o a tu cirujano si aparece:
- Fiebre
- Dolor que en lugar de ir bajando aumenta a partir del tercer o cuarto día
- Mal sabor o mal olor persistente, o secreción en la zona
- Sangrado que no se detiene
- Inflamación que vuelve a crecer después de haber empezado a bajar
La limpieza profesional y la vuelta a la ortodoncia
Cuando el cirujano da el alta para ello, una higiene profesional marca un antes y un después: se retira el sarro y los restos que se han acumulado en unas semanas de higiene difícil, y la encía recupera aspecto sano en pocos días. Suele ser también el momento en que se reanuda la fase de ortodoncia posquirúrgica, que es la que asienta la mordida en su nueva posición.
Esa fase final es tan determinante como la cirugía. El resultado que se ve en el espejo depende de que los dientes acaben encajando bien, y eso se consigue en los meses siguientes, no en el quirófano.
Si estás valorando una cirugía ortognática y quieres entender antes en qué casos está indicada, lo explicamos en el artículo sobre qué es la cirugía ortognática.